La Soberbia

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La Soberbia

Por Shikry Gama, Lorenia octubre del 2003

1.- Soberbia es un término derivado del latín "superbia". Del prefijo super, cuyo significado es , más el sufijo bia, del vocablo "vía", en el sentido de los medios que se sirve Lo Dios para conducir las cosas y los actos humanos, transformado -por sintaxis- en el sufijo bia, que implica y supone superioridad espiritual o social de unas personas con respecto de otras.

2.- La soberbia se opone a la modestia. Mientras la soberbia es la elación del ánimo que desordenamente apetece ser preferido por sobre sus congeneres; la modestia es la virtud que modera, templa y regla las acciones externas como las actitudes internas, conteniendo en los limites de la cordura, de la sensatez y la templanza, las expresiones y acciones del ser humano.

3.- La soberbia niega y contradice lo que la humildad afirma y aconseja. Mientras la soberbia estimula la arrogancia, la vanidad, la egolatría y la presunción de querer ser lo que no se es; la humildad, es la virtud que da el conocimiento de sí mismos, de las limitaciones, las debilidades y las capacidades para tratar con prudencia y obrar con respetuosidad a todo ser viviente.

4.- La soberbia es una disposición blasfema del ánima, que estimula y desencadena la concausalidad de los errores y las adversidades humanas.

5.- La palabra o la acción injuriosa, la exacerbación, la irritación, el enfado, el enojo y la cólera, expresada con ademanes y vileza de acciones, son las más vulgares, rastreras y deplorables manifestaciones de la malhadada soberbia.

5.1.- La satisfacción y envanecimiento de las dotes o prendas propias, con desprecio de la de los demás, es también una de las posturas mentales de la soberbia. La altivez, altanería, jactancia, arrogancia, presunción, fatuidad, ufanía, pedantería, humos, descaro, endiosamiento, impertinencia, ínfulas, insolencia, empecinado, copetudo, fanfarrón son algunas de las infinitas máscaras que la soberbia utiliza para seducir y cautivar el alma de los perversos.

5.2.- La soberbia sólo adquiere meliorativas [1] estimaciones en los actos de valor, en las causas nobles y virtuosas, y, en la magnificencia, suntuosidad de los edificios o en la grandeza de las bellas artes y en el ingenio creativo de algunos humanos.

6.- Los literatos y cronistas han acuñado interminables anécdotas que describen los rostros de la soberbia en los sucesos humanos. He aquí unas breves citas históricas de la soberbia, tomado del Diccionario Ilustrado de frases célebres y citas literarias de Vicente Vega. Editorial Gustavo Gili, S.A.:

6.1.- Más reinos derribó la soberbia que la espada, más príncipes se perdieron por sí mismos que por otros. (Saavedra Fajardo, Idea de un príncipe político cristiano, empresa XLI.)

6.2.- Cuando el Gran Khan de Tartaria ha comido, un heraldo grita que todos los príncipes de la tierra pueden comer, si quieren, y este bárbaro, que sólo toma leche, que no tiene casa, que vive únicamente del pillaje, mira a todos los reyes del mundo como esclavos y los insulta regularmente dos veces por día. (Montesquieu, Las cartas Persas)

6.3.- El cardenal Carraffa ascendió al trono pontificio cuando tenía ocho años de edad (1555), tomando el nombre de Paulo IV, y adoptó desde luego un género de vida que seguramente no esperaban sus colegas, porque de toda la austeridad y abnegación de los pasados tiempos comenzaron a desdecir la pompa de su palacio y la profusión y regalos de su mesa. Gastaba ordinariamente en comer tres horas, deleitándose con multitud de platos de los manjares más sabrosos y delicados, regados con el vino pastoso y negro de Nápoles. Cuando en cierta ocasión le preguntaron cómo quería ser servido contestó: ¿Cómo he de querer sino como un gran príncipe?

6.4.- Sabido es que el amor de la reina Isabel, la Católica a don Fernando fue profundo, ardiente e inalterable; no menos celosa que en este orden del amor era de que nadie faltase a su marido al respeto. Una tarde, jugaba el Rey con el almirante, primo suyo, y en los lances del juego dijo a don Fernando palabra de mucha familiaridad y llaneza; las oyó la Reina desde una habitación inmediata, y se alteró grandemente <Señora -le dijeron- es el primo de S. A.. Y la Reina contestó: El Rey no tiene primos, sino vasallos.

6.5.- Julio César, en su juventud (año 78 a. J.C.), expulsado de Roma por el dictador Sila a causa de su simpatía hacia Mario, navegaba a lo largo de la isla de Farmacusa, en el Egeo, cuando fue presa de los piratas. Al tratarse de la cuestión del rescate, el capitán de los corsarios le solicitó veinte talentos para recobrar su libertad, y el futuro dictador le contestó: ¿Veinte? Si conocieras tu negocio comprenderías que valgo por lo menos cincuenta. Por cierto que una vez libre mediante el pago de los cincuenta talentos que el jefe se apresuró a reclamar, César organizó una expedición contra sus secuestradores, capturó a unos trescientos cincuenta y de ellos recobró intacto el importe de su rescate.

6.6.- Preguntaron a Alejandro en cierta ocasión si concurriría a los juegos olímpicos, y la orgullosa respuesta fue: Iría si supiera que allí podía encontrar reyes por rivales.

6.7.- Por los dos hombres más grandes de la América del Sur; el general San Martín y yo. Brindis de Bolívar en el gran banquete dado al Protector del Perú con motivo de las famosas conferencias de Guayaquil, entre el 26 y 27 de Julio de 1822.

7.- La soberbia es el amor excesivo de sí mismo, que por presunción, vanidad y jactancia mueve al ser humano a idealizarse a sí mismo, como un ser superior a sus semejantes. Las gentes que se precien de virtuosos y talentosos, deben extirpar la soberbia de sí mismos.

 
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